domingo, 25 de marzo de 2012

En mi conciencia reina la miseria

Qué puedo decir? No creo que haya llegado a sentir tanta culpa en mi vida. Ni las pastillas ni las botellas, ni los días de ayuno o de escapadas al baño, nada se compara con esto.

Me siento horrible, siento que hasta mis monstruos más internos y venenosos se asombran y me miran con cara de decepción, de pena ajena, de vergüenza. En qué me he convertido? Acaso esto es lo que tanto busqué y esperé? Pues vaya desgraciada la que se muestra en el espejo.

Confundí el concepto de cariño, de amistad, de confianza... Violé mi propia intimidad, la apuñalé descaradamente sin casi que me importase, como si fuese algo tan insignificante que daba igual tenerle o no. 

Por Dios, no quiero echar culpas a nadie ni a nada pero no puedo evitar pensar en todo lo que ha tenido como resultado esta actitud tan poco digna. 

Mamá me volvió a preguntar si sigo bajando de peso.

Sé que soy una maldita gorda, no me lo tiene que recordar. Todos los días, al menos unas 10 veces me miro en el espejo, me peso, me vuelvo a mirar una y otra vez y cuando ya estoy lo suficientemente insatisfecha conmigo misma, me elaboro una sonrisa cuyo único objetivo es complacer a ese monstruo que me dice que no coma, que si lo hago hay que vomitar, que debo volver al gym a matarme de ejercicio, que la ropa me queda muy mal, que nadie me va a querer así.

Como puede alguien quererme si no soy capaz de aceptar mis cualidades y dejar, por un instante, de pensar siempre en mis defectos?

viernes, 23 de marzo de 2012

El Hijo pródigo

Como cuando aquel muchacho moribundo, despojado de riquezas y aceptables vestiduras, sin más cara que la del arrepentimiento, vuelve a los brazos de su viejo pero paciente y amoroso padre; así vuelvo yo. Con el alma desnuda y el corazón menos negro que antes, llena de valentía y un coraje inexpresable (que espera paciente para ser demostrado) el cuál aprovecho lo más que puedo, mientras dure.

Sobra decir que eché de menos escribir, desahogarme por este medio... pero no me arrepiento de haberme alejado, porque lo hice a tiempo. Me convertí en una marioneta de este monstruo obsesivo. Lo sigo siendo pero ya no quiero que más personas se vean afectadas por ello. Ahora quiero hacerlo bien, por mi y para mi. 

Me cuesta describir lo que siento en momentos como este pero puedo decir que más que tristeza es una alegría casi infinita. Como cuando inicias un nuevo viaje del que sabes aprenderás muchísimo, pero tienes que saber tomar buenas decisiones. Yo me he equivocado, como todos... muchas veces. Pero de nada me arrepiento porque eso no sirve, yo solo aprendo y procuro no cometer los mismos errores.

Pero vamos! necesito hacerlo. Esto me alimenta, me llena de euforia, de realidad, de fantasía, de ilusiones, de perspectivas! Ya, me controlo... En verdad extrañaba esto. 

Muchos cambios, como lo leyó la linea de mi mano. Nueva casa, nuevas amistades, nueva apariencia, nuevas metas y por primera vez en mucho tiempo puedo decir que ahora si voy progresando. Me he recuperado y aunque a veces desfallezco, ya no es tan cruel como antes. Mi espíritu más que agobiado está en un stand by de aprendizaje, atento para no caer pero libre y calmado.

La sonrisa que dibuja mi rostro tiene una esencia más pura, casi como la de una niña. Puedo decir que tengo la vida que siempre quise y no puedo evitar estar agradecida, pero sé que puede ser mejor (lo de ser ambiciosa no ha cambiado para nada xD) y de eso se trata la vida! no solo caerse y levantarse... sino de darse golpes más o menos duros y de idear el cómo levantarse más rápido o de una forma que duela menos.

Me voy, con mis sueños a hacerlos realidad... pero en el intervalo de aquel proceso el compromiso conmigo misma es acordarme de esta parte de mi vida, de esta porción que dejo guardada en un blog de recuerdos y sentimientos, que siempre me espera para ir a la par conmigo.

Efe <3